APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE INADAPTACIÓN SOCIAL

En primer lugar intentaremos acercarnos a una definición de los términos que vamos a utilizar a lo largo del libro, ya que según distintos autores «el concepto de inadaptación social, impregnado de relativismo y subjetivismo, necesita de una valoración contextual y situacional del comportamiento considerado como inadaptado, como no adaptado. Además, y en relación con la valoración individual o grupal de la inadaptación, es importante considerar las propias expectativas de conducta, los criterios sobre los que se analiza la inadaptación» (ORTE SOCIAIS y MARCH CERDÁ, 1996, p. 127).

De ahí que recientemente ZABALZA (1998, p. 21) señale que la inadaptación es un problema complejo y su definición va a variar en función de la perspectiva desde la cual se analice. La inadaptación, según este autor, puede ser vista como: Un problema policial y de seguridad ciudadana, un problema legal, un problema social, un problema médico o un problema personal (psicopedagógico). Nosotros intentaremos reflejar todas estas perspectivas a través del estudio que de este concepto han hecho muchos estudiosos del tema.

Para DIAZ ARNAL (1991, p. 105) la inadaptación hace referencia «a los desajustes familiares, escolares o sociales que desencadenan las perturbaciones o trastornos de la vida afectivo-emocional de un sujeto a lo largo de su desarrollo psicológico y social. Estas perturbaciones que originan la inadaptación tienen su origen frecuentemente en causas disposicionales o ambientales y, en muchas ocasiones, en la confluencia de ambas».

Cuando la autora intenta aproximarse al concepto de inadaptación social la define como la incapacidad de aceptar normas sociales y de comportarse consecuentemente con ellas lo que provoca conflictos con personas, instituciones y el medio ambiente en general, lo cual se manifiesta en unos signos de inadaptación social como: Propensión a la mentira, desobediencia, pequeños hurtos, malos rendimientos escolares, fracasos de medidas educativas, mala conducta, terquedad extraordinaria, etc. (DIAZ ARNAL, 1990, pp. 112-113; GUERRERO LÓPEZ, 1992).

Casi todos los autores estudiados ponen de manifiesto las múltiples variables que intervienen en los procesos de inadaptación social.

Según VALVERDE MOLINA (1988) cuando hablamos de inadaptación social, o de cualesquiera de los elementos que la configuran, estamos refiriéndonos a una enorme cantidad de variables del individuo y del ambiente en el que se vive. Y estas variables deben ser tratadas conjuntamente para poder describir y explicar eso que llamamos conducta desadaptada.

Un primer aspecto que nos interesa abordar es la terminología que elegimos emplear. En este sentido, el término crucial es el de «inadaptación», contrapuesto en su formulación al de «adaptación». Cuando decimos que un individuo es un inadaptado implica afirmar que no está adaptado. La adaptación hace referencia a un concepto dinámico relacional entre la persona y el medio. J. L. Gómez (1984) señala:

«Por adaptación social puede entenderse aquel nivel, más o menos óptimo de acomodación comportamental al modo de vida existente y mayoritariamente aceptado en el grupo al que se pertenece, así como a la disposición para participar en dicho grupo».

Los conceptos de «adaptación e inadaptación» hacen referencia a un grupo: Se esta adaptado o inadaptado con respecto a un determinado grupo. Es decir, se considera a un individuo como «normal» o «adaptado» a una conducta según esté cerca o lejos de la propuesta del grupo normativo, y como «anormal» o «inadaptado», toda aquella conducta que se aparte de la del grupo.

Sin embargo, VALVERDE MOLINA dice que debemos ser conscientes de que la conducta no sólo se produce en un contexto determinado, ya que existen contextos muy diferentes en un mismo sistema social, sino que además ésta responde al contexto y se encuentra configurada y determinada en ocasiones por él.

Desde esta perspectiva, toda conducta es adaptativa, eso sí, para la persona que la manifiesta, aunque tal vez no para la que observa. Y, ha de ser estudiada desde este punto de vista, lo que no tiene como consecuencia la no intervención, sino una intervención distinta, centrada en la persona como tal, y no sólo en evitar su comportamiento dada la agresión que éste supone para el sistema social.

En este sentido, si toda conducta es adaptativa con respecto a su ambiente, el objetivo de la intervención no estará únicamente en el individuo, sino en la modificación de los parámetros ambientales adicionales que se adoptan en esta conducta.

Para TRIGUEROS GUARDIOLA (1995, pp. 6-7) si «adaptación significa acomodo o ajuste de un individuo a un medio determinado, la inadaptación podemos definirla como el no acomodo del individuo a su medio, convirtiéndose en problema social por el grado de insatisfacción en las relaciones con su entorno». Añade además que también podríamos considerar inadaptado a la persona que no participa, ni activa ni pasivamente, en la sociedad.

El profesor AYERBE ECHEBERRIA (1991a, pp. 38-44) realiza una aproximación a la noción de inadaptación señalando las distintas controversias a la que está sujeta. Manifiesta que para entender este concepto es necesario tener en cuenta, entre otros:

- Las relaciones inadecuadas entre el sujeto y su entorno.
- La duración prolongada de una relación defectuosa que puede desembocar en conflicto.
- Una inadecuada vivencia.
- El desequilibrio entre la imagen que uno tiene de sí mismo y la experiencia de su desenvolvimiento vital.
- Consideración de la situación en la que vive el sujeto.
- Dificultades para vivir en sociedad.
- Ausencia de elementos materiales o inmateriales necesarios para poder realizar una participación social aceptable.

En otro texto, VALVERDE MOLINA (1993, p. 25-27) señala que existe una dependencia jerárquica de la inadaptación con respecto a la marginación. Según el autor, este comportamiento discrepante no tiene por qué suponer una situación de exclusión, esto va a depender del propio autor de ese comportamiento y del grupo social al que pertenece.

Otro autor, QUINTANA CABANAS (1984, p. 417) alude al término inadaptado como «la característica por la cual un individuo es incapaz de integrarse en un contexto normal». Si este contexto es social (grupo, familia, profesión o convivencia), y el fallo afecta a un desvío en las relaciones, le denominaríamos inadaptación social.

TIZIO (1997, p. 100) argumenta que la «inadaptación social es una categoría discursiva que se aplica a aquellos sujetos que son visualizados como perturbadores del orden social con sus actos».

Según VEGA (1991, p. 10) los inadaptados sociales se han socializado de forma diferente por distintas circunstancias: Insuficiencia económica, conflictos familiares, enfermedades de todo tipo, etc.

Gueau (1985) (citado por A. Vega, 1991, 25) habla de las diferencias del término inadaptación:

- Carencias: Se puede carecer de salud y no estar inadaptado, se puede carecer de una pierna y no estar inadaptado, y se puede no carecer de estas cosas y estar inadaptado.
- Medio hostil: No siempre el medio hostil genera inadaptación. Un niño puede vivir en una chabola muy pobre y no estar inadaptado y se puede vivir en un medio acogedor y ser inadaptado
- Conflicto: El conflicto en si mismo no es inadaptación. Se puede tener conflictos personales, ambientales, familiares y no estar inadaptado y la carencia habitual de conflictos puede ser sospecha de inadaptación.

 

Los dos niveles de inadaptación social:

Sólo es posible conocer las motivaciones individuales que convierten una determinada conducta en permanente y elaborar estrategias de intervención preventivas y recuperadoras, encaminadas a evitar que el problema se plantee y a recuperar al individuo, cuando ya se ha establecido, conociendo la realidad del inadaptado, el contexto físico, familiar, escolar, laboral, etc que configura su conducta social. Según AYERBE ECHEBERRÍA (1996a, p. 24) y VALVERDE MOLINA (1980, p. 343; 1993, pp. 135-138) existen dos fases o niveles en la inadaptación: Inadaptación objetiva y subjetiva.

- Inadaptación objetiva:
Esta basada en la dinámica social. El individuo que nace y se socializa en un entorno social, económico, cultural y educativo desfavorecido, que no le permite desarrollar sus capacidades individuales, intelectuales y relacionales, y que no logra las metas propuestas por la sociedad y los medios considerados legítimos para acceder a ellas, puede llegar a desarrollar un tipo de comportamiento definido como «desviado» o «desadaptado».

Por ello, en la práctica, a veces, la desviación comportamental, la conducta desadaptada, es el camino más fácil para los individuos que viven en entornos carenciales. En la primera fase del proceso de inadaptación social, el individuo se encuentra inadaptado como en una situación de normalidad y el comportamiento «desviado» que llegará a desarrollar (no necesaria, pero sí frecuentemente) no tiene por qué suponer ningún tipo de estructura peculiar de personalidad ni ningún tipo de alteración en su ajuste personal. A este primer nivel de inadaptación social se le denomina: Inadaptación objetiva y se caracteriza por un comportamiento desadaptado de tipo utilitario, tendente a alcanzar unas metas adaptativas por los únicos medios de que dispone el individuo y que el sistema social considera ilegales. Se trata de una inadaptación a los medios, pero no a las metas y tiene su origen en la situación anómica en las que de modo permanente vive el individuo, por su pertenencia a un grupo socioeconómico y culturalmente carencial. Más tarde, cuando las instituciones, empezando por las encargadas de la protección del menor, no sólo no atienden las demandas vitales de este sino que, con su deficiente actuación, agudizan el conflicto, personalizándolo e institucionalizándolo, podrá llegar a producirse profundas alteraciones en el comportamiento y la personalidad del inadaptado, pero, como una consecuencia del proceso y no del origen.

Ante un medio carencial puede utilizar diferentes tipos de adaptación:

- Conformismo pasivo: Se trataría de una adaptación no constructiva de las relaciones entre persona y sociedad, chocando de esta manera con los valores individuales. Es una forma no conflictiva acabando con el sentido critico de las personas.
- Retirada: Refugio en conductas y estilos de vida evitando el enfrentamiento y la participación en la sociedad.
- Conducta antisocial: Expresa conductas y actitudes de violencia, enfrentamiento, ruptura de normas...

-    Inadaptación subjetiva:
Sería un segundo momento del proceso mencionado. Ante el comportamiento objetivamente inadaptado que manifestara el muchacho, intervendrán las instituciones de control social, y lo harán de una forma anormalizadora, profundizando en el conflicto, con una actuación que dará respuesta a las expectativas institucionales, pero que no responderá a las demandas reales de la persona. Todas estas agresiones irán incidiendo sobre el individuo que va a ver progresivamente institucionalizado y personalizará el conflicto. En este enfrentamiento sale perdiendo el individuo. En un primer momento el muchacho inadaptado llegará a sentirse invulnerable pero, poco a poco, esa invulnerabilidad se volverá en contra, ya que la respuesta social se irá endureciendo. Para defenderse el individuo irá deteriorando «adaptativamente» su conducta primera y más tarde, su personalidad.

A este segundo nivel de inadaptación social, producido por una respuesta social anómala a una conducta antisocial objetiva, caracterizada por una profunda pérdida de las metas adaptativas, es lo que denominamos inadaptación subjetiva, en la que la inadaptación afecta tanto a las metas como a los medios culturales. Es, en este momento, cuando el comportamiento desadaptado comienza a perder su lógica, cuando deja de ser utilitario y puede llegar a convertirse en conducta agresiva y destructora propia de una personalidad a veces, profundamente deteriorada.

 

PERSPECTIVAS DE INTERVENCIÓN:

Para Matza (1981) citado en García Roca y otros (1991, p 20-21) existen dos perspectivas de intervención que serían: la correcional y la empática.

* Perspectiva correcional:

Está marcada por el deseo de eliminar el fenómeno y por el empeño de corregirlo. Carece de voluntad de simpatizar con el fenómeno desviado, lo que le imposibilita comprenderlo en profundidad. Desde esta perspectiva se adopta el punto de vista de la comunidad, del grupo social mayoritario y de la ciudadanía convencional. Poco o nada importa el punto de vista del sujeto desviado. La intervención, desde esta perspectiva, se centra en convencer a aquellas que se han apartado de los patrones morales vigentes para que vuelvan al camino recto.

* Perspectiva empática:

Atiende a los procesos marginales, a los modos propios de aprehensión de lo real y a las formas de comunicación específicas de la marginalidad. Aquí no importa tanto corregir y controlar como escuchar lo que la marginación comunica a través de su mutismo, su agresividad, su violencia o su conducta desviada. Esa perspectiva se propone empatizar con el mundo subjetivo del marginado, desde la propia visión del marginado; es consciente de que las formas en que se manifiesta la inadaptación son siempre síntomas de otra realidad que debe ser abordada en al intervención educativa. Por tanto, es más importante la historia, la vida y el contexto que el propio problema o carencia.

Los métodos de intervención deben atender a la especificidad individual de aquellas a quienes se destinan, es decir, no hay una fórmula universal simplemente deben quedar excluidas la rigidez de las respuestas y la uniformidad de los modelos.

 

COMPARACIÓN INADAPTACIÓN Y MARGINACIÓN

Definir el concepto de inadaptación no es fácil ya que esta contaminado por acepciones del sentido común y de la vida al igual que la marginación. La inadaptación puede ser la incapacidad para adaptarse a una situación determinada, desajuste personal, conflicto con el medio, fracaso ante los estímulos sociales, existencia de un comportamiento antisocial, existencia de un comportamiento inestable... La inadaptación del individuo engloba aspectos físicos, psíquicos y sociales. Sería el individuo que se encuentra la margen de la normalidad social y que manifiesta un comportamiento discrepante con respecto a pautas de comportamiento consideradas normales en un determinado contexto, comportamientos no aceptables ni deseables socialmente. Incluye modelos de conducta, influye en problemas y dificultades, que impiden la incorporación del individuo en su medio, y que se traduce en conductas valoradas negativamente por el medio social al que pertenece el individuo. La marginación seria el proceso por el que una sociedad rechaza a unos determinados individuos que no tienen porque desempeñar una conducta especifica.

Un individuo con un comportamiento discrepante puede llegar a una situación de marginación en cambio un situación de marginación no tiene porque implicar conductas desadaptadas.

Por ejemplo los gitanos mantienen una cultura y unas costumbres diferentes al grupo normativo, los payos. Para los payos sus conductas serían desadaptadas llevándoles a una situación de marginación.

La marginación englobaría a los inadaptados (pero también a los adaptados). Los ancianos están marginados pero están adaptados a la sociedad.

En todas las sociedades se ha manifestado el fenómeno de la inadaptación o desadaptación social.

La adopción de comportamientos no adecuados a la norma social les llevan a ser apartados y marginados por ella. El concepto de normalidad o adaptación depende de los etiquetados como desadaptados, anormales, desviados, individuos que manifiestan un comportamiento distinto con respecto a este grupo de «normalidad».

Al grupo normativo son comparados todos los demás y cuya conceptualizacion de marginados o inadaptado va a depender de la mayor o menor distancia con respecto a las características de este grupo normativo.

Un comportamiento puede ser evaluado de formas distintas. El comportamiento normal o desviado va a depender de:

- Comportamiento en si.
- Contexto social en que se de.
- Quién sea el que manifiesta esa conducta.
- Quién lo evalúa.
- Cuál es la distancia entre los dos contextos sociales.
- Consecuencias de ese comportamiento.

Habitualmente se adoptan conceptos tomados de conductas que se repiten en numerosos integrantes de la sociedad, asignándoles un carácter de normalidad por el sólo hecho de que constituye una conducta repetitiva en la mayoría.

El inadaptado no esta adaptado a la sociedad por ciertas condiciones o circunstancia como el paro, desestructuración familiar, «malas compañías»... al marginado la sociedad lo rechaza por distintos motivos como sexo, religión, cultura...

Los conceptos de «adaptación e inadaptación» y «marginación» hacen referencia a un grupo: Se está adaptado o inadaptado o marginado con respecto a un determinado grupo. Es decir, se considera a un individuo «adaptado» a una conducta según este cerca o lejos de la propuesta del grupo normativo, es «inadaptado» toda aquella conducta que se aparte de la del grupo. Al igual se esta marginado por el grupo normativo por alguna circunstancia.

El inadaptado no esta adaptado con respecto al grupo normativo y el marginado lo es porque el grupo normativo lo aparta. El inadaptado puede ser marginado (ejemplo: delincuente) pero el marginado no tiene porque ser inadaptado (ejemplo: la mujer).

GUERAU diferenciaba entre carencia e inadaptación, se puede carecer de salud y no estar inadaptado. También diferenciaba entre medio hostil e inadaptación, dado que no siempre el medio hostil genera inadaptación.



 

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